PARTE 3: TROPA DE SCOUTS

PARTE 3: LA EXPLORACIÓN COMIENZA.

Una vez que logré dormir, comencé a soñar.

Iba con mi mamá en el auto, veníamos escuchando mi canción favorita y yo venía cantando a todo pulmón como siempre. Venía grabando una historia y como siempre, mi mamá no quiso salir en mí video. Justo cuando ella iba a hablar, desperté…

Ya había amanecido, el cielo se veía muy azul, me levanté y ya no estábamos en la selva, bosque o lo que sea que haya sido ese lugar tan maravilloso. Vi a mi alrededor y ya no estaban mis compañeros, me empecé a preocupar porque estaba ahí yo sola en un lugar que no conocía, pero por alguna razón me resultaba familiar. Decidí recorrer el lugar para saber en dónde estaba y de pronto, escuché que de entre los árboles alguien me llamaba. Me acerqué con miedo y no encontré a nadie, sin embargo, escuché a la misma voz del día anterior diciéndome: “Como te habrás dado cuenta, tus amigos ya no están contigo, pero no te preocupes, cada uno tiene un objetivo diferente que tendrá que cumplir para poder ayudar a nuestro planeta. Estamos en un lugar en donde la imaginación es abundante y la alegría nunca falta, tu misión es encontrar unos objetos especiales que tendrás que traer contigo durante toda tu aventura. Ahora es momento de que vayas y empieces tu viaje”.

Cuando la voz terminó de hablar, empecé a caminar y a lo lejos, vi una estatua que ya había visto en internet, era nada más y nada menos que Mickey Mouse dándole la mano a Walt Disney, entonces entendí que el lugar en el que estaba era Disneyland. Me pellizqué para ver si no seguía soñando, pero no, la estatua seguía ahí y conforme me acercaba a ella, me di cuenta que la gente estaba congelada como sucedió en mi escuela. Unas siluetas empezaron a acercarse hacia a mí lentamente, intentaba ver quiénes eran y cuando por fin logré distinguirlos, me emocioné y corrí hacia esas personas: ¡era mi patrulla! Mi corazón dio un salto, ya que estaba preocupada de que tuviera que conseguir los objetos yo sola. En ese momento entendí, que para esta misión, era súper importante estar acompañada de las personas indicadas para cumplir con la misión y sin duda, los de mi patrulla lo eran.

Curiosamente no les tuve que explicar qué teníamos qué encontrar, ellos ya lo sabían, no sé cómo. Lo cierto es que el parque de diversiones era un caos, como si un tornado hubiera pasado por ahí, lo único que permanecía en su lugar eran las personas alrededor, estáticas. Ninguno de nosotros había viajado a Disneyland –en realidad, uno de mis más grandes sueños– y no teníamos ni idea por dónde empezar. Caminamos juntos por un rato y encontramos una bodega en la que había radios para comunicarnos, los encendimos y decidimos separarnos en parejas para buscar y encontrar más rápido lo que necesitábamos.

Al cabo de unas horas de caminar por el lugar, mi acompañante y yo vimos algo brillar en la punta de lo que parecía una montaña, nos apresuramos hacía donde estaba el brillo y encontramos una cajita. No sabíamos cómo íbamos a subir, pero teníamos que hacerlo. El chico con el que estaba era nuevo en la patrulla y por lo tanto, tenía muchas ganas de subir, pero aún le faltaba experiencia escalando. Yo, por el contrario, sabía cómo hacerlo pero había un pequeño problema: le tenía miedo a las alturas y la cajita estaba en un punto bastante alto, además no teníamos cuerdas ni nada para asegurarnos, ese era un gran problema.

Estaba muy concentrada, ideando cómo bajarla, cuando la voz del chico interrumpió mis pensamientos diciéndome que había encontrado el modo de conseguirlo. A unos pasos de nosotros, encontró una veredita que llegaba casi hasta la punta y además consiguió un bastón con el que pudimos bajar la cajita. Cuando la obtuvimos, la guardé muy bien.

Regresamos al punto de reunión que acordamos con los demás y ya estaba toda la patrulla ahí. Al parecer, todos encontraron una cajita y también tuvieron dificultades para conseguirlas, pero al final, todos lo habíamos logrado.

Nos dimos cuenta de que eran una especie de rompecabezas –bastante raro por cierto– y nos llevó un buen rato poder armarlo. Mientras lo hacíamos, cada uno comentaba lo que más le había gustado durante su recorrido a pesar de que el lugar se veía un tanto destruido. Una vez que las piezas estuvieron correctamente armadas, el rompecabezas emitió un destello que nos deslumbró y cuando recuperamos la visión, pudimos darnos cuenta que formaba lo que parecía ser un mapa del mundo.

La voz ya conocida por todos se escuchó y nos dijo: “Como se habrán dado cuenta, este lugar no está en las condiciones originales, sin embargo, sigue su esencia. La alegría y la imaginación están en cada uno de ustedes, en la forma en la que resuelven las adversidades y en el tiempo que comparten con los suyos, y este lugar mágico, es la muestra de las cosas increíbles que se pueden hacer si se tienen ambas. Ahora, tienen en sus manos un mapa, el cual los guiará a cada uno de los territorios que deberán visitar para cumplir su misión de salvar al mundo”.

Una vez que la voz terminó de explicarnos para qué era el mapa, decidimos ir a conocer el resto de Disneyland, a final de cuentas ya estábamos ahí y no quisimos perder la oportunidad.

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