PARTE 7: TROPA DE SCOUTS

PARTE 7: Lo que somos y lo que hacemos

CRECIMIENTO

Despertamos en un lugar para nada igual a los que ya habíamos visitado, a nuestro alrededor sólo encontramos árboles y pasto, esta vez no teníamos ni idea de en dónde estábamos.

Nos volteamos a ver y nos dimos cuenta que ya no estaban los chicos italianos con nosotros, qué mala suerte, habíamos formado un buen equipo con ellos, pero eso nos hizo suponer que ya no estábamos más en Europa.

Hicimos el desayuno y al mismo tiempo fuimos recogiendo nuestras cosas para poder movernos.

Una vez que terminamos de desayunar, empezamos a caminar para reconocer el lugar, pero seguíamos sin saber en dónde nos encontrábamos. Después de unas horas de caminar, vimos a lo lejos lo que parecía un pueblito, por lo que apresuramos el paso para lograr llegar ahí antes de que anocheciera.

Llegamos agotados por el calor que se sentía y por el largo tiempo que estuvimos caminando, los habitantes del poblado notaron nuestra presencia y se acercaron rápidamente hacia nosotros. Después de unos minutos de esto, todos nos dimos cuenta que aquí no había personas congeladas y estábamos emocionados de por fin estar en un lugar con más gente “despierta”.

Las personas que se acercaron eran de tez oscura y hablaban algún idioma o lengua que nosotros no entendíamos, por lo que seguíamos confundidos.

Uno de nosotros intentó hablar en inglés para ver si alguno lograba entendernos y sí, una de ellas le contestó y le dijo que nos encontrábamos en Sudáfrica.

Nos recibieron muy amablemente y nos invitaron a tomar agua porque se percataron que estábamos sedientos, así que aceptamos.

Ya estaba oscuro y los pobladores estaban bastante interesados en nosotros, por lo que durante gran parte de la noche estuvieron alrededor nuestro haciéndonos preguntas y la mayoría de nosotros les contestábamos porque entendíamos y hablábamos inglés. En algún momento de la noche a la mayoría nos empezó a dar sueño, por lo que respetuosamente pedimos que nos compartieran algún espacio para poder ir a dormir y ellos muy amablemente nos llevaron.

A la mañana siguiente, se acercaron muchos niños y niñas que habitaban en el lugar, como la noche anterior les comentamos a los que estaban con nosotros que éramos scouts y les platicamos lo que hacíamos, los pequeños del lugar se enteraron y corrieron en cuánto amaneció para ir con nosotros y pedirnos que les enseñáramos a hacer todo lo que habíamos contado que sabíamos y hacíamos.

Y así fue, todo el día estuvimos con los chicos del lugar, les enseñamos canciones, danzas, estuvimos jugando con ellos y también les explicamos algunas técnicas de campismo y exploración. No sólo los niños estaban interesados, también muchos chavos más grandes que nosotros y hasta algunos adultos que a lo largo del día se nos fueron uniendo.

Al atardecer, decidimos tomar un descanso para refrescarnos un poco, aunque con el clima del lugar era un tanto complicado, pero de igual forma lo intentamos. Estábamos toda la patrulla junta platicando cuando se nos acercó un señor de ya edad avanzada y para sorpresa, sabía hablar español.

Nos empezó a platicar que alrededor del continente había muchos chicos que necesitaban de nosotros para que también conocieran aquellas cosas que hicimos durante todo el día con los habitantes del lugar, por lo que nos pidió que lo acompañáramos a un recorrido y nosotros aceptamos con mucho gusto.

Preparamos nuestras cosas para empezar con el viaje que realizaríamos durante esa semana y nos reunimos en el punto que quedamos con él para partir.

Cuando llegamos a la hora acordada, el señor no había llegado, solamente encontramos una cajita de madera y una carta, en la que decía que la cajita nos iba a guiar durante esta aventura. La verdad es que ya no estábamos tan sorprendidos de que una caja nos guiará, todas estas semanas habíamos vivido cosas que solamente podrían pasar en películas de ciencia ficción, por lo que ya estábamos acostumbrados, solo que aún no lográbamos entender cómo nos guiaría.

En cuanto tomamos la caja, esta se abrió y en un espiral de hojas nos arrastró hasta otro lugar.

Al principio pensamos que igual íbamos a estar una semana recorriendo África, sin embargo, fueron dos semanas en las que la cajita mágica nos estuvo llevando por diferentes países y no solo de África, también de Asia, en los cuales estuvimos con chicos y con gente que no estaba congelada y con quienes estuvimos compartiendo lo que somos y hacemos los scouts.

Luego de las dos semanas, regresamos al primer lugar en el que estuvimos, en donde lo primero que hicimos fue correr a buscar al señor y cuándo preguntamos por él, todos nos dijeron que no lo conocían, realmente eso no lo esperábamos.

Ya teníamos hambre y ya era de noche, por lo que nos olvidamos por un momento de la situación y cuando íbamos a cocinar para cenar, los pobladores del lugar nos pidieron que los acompañáramos y nos llevaron a un lugar en donde había comida. Nos dijeron que en agradecimiento por lo que habíamos hecho, la cena era en nuestro honor.

Luego de cenar, cantar y escuchar historias de la gente del lugar, todos nos fuimos a dormir.

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