PARTE 5: CLAN DE ROVERS

PARTE 5: LA TIERRA NO ES UNA HERENCIA DE NUESTROS PADRES, SINO UN PRÉSTAMO DE NUESTROS HIJOS.

–Pues verás. Lo primero que hicimos fue contactar a todas las organizaciones mundiales, –relató Mateo– nada fácil para un chamaquito de 18 años. Sin embargo, fue excelente el apoyo de todas las personas involucradas, tanto autoridades, como los mismos Rovers. Realmente se convirtió en una gran hermandad que inició en las redes sociales, primero como parte del Proyecto Ave Fénix y ya después como parte de nuestro día a día. Surgieron varias cuentas en las redes sociales de la época como Facebook e Instagram, (seguro ustedes nunca han oído de ellas), y después, este movimiento continuó en otros medios que apoyaban el proyecto y poco a poco, de ser solo unos cuantos cientos, nos volvimos miles de Rovers con un solo fin.

–Seguimos adquiriendo conocimientos sobre cómo conservar los recursos –agregó Isabella–, cómo trabajar la tierra de manera responsable, cómo reducir el impacto negativo en el clima e incluso, se nos invitó a participar en la construcción de la primera comunidad totalmente sustentable en el país, la cual se convirtió en el modelo de las ciudades actuales. Mi proyecto consistió en hacer una relación de todas las especies en peligro en extinción en México y las acciones que se estaban llevando a cabo para poder evitar su desaparición, vinculándome con el gobierno, instituciones afines y varias organizaciones no gubernamentales.

–Pero había un pequeño problema –continuó Isabella–: empezamos a afectar los intereses de varias personas que durante años se habían dedicado a explotar los recursos naturales para obtener un beneficio político y económico; al grado de que nos tacharon de ecoterroristas y en varias ocasiones tuvimos que huir de algunas de las comunidades en las que estábamos trabajando, varias veces hasta tuvimos que dejar los equipos y los materiales que habíamos llevado. Fue terrible, y a pesar del apoyo de gran parte de los pobladores, grupos más pequeños estaban influenciados por empresarios sin escrúpulos que desde sus oficinas movían los hilos.

Los jóvenes del Proyecto Ave Fénix escuchaban la historia indignados, porque ahora se sabe que varios de los problemas ambientales que derivaron de la pandemia del 2020, ya sea por consecuencia la cuarentena o por otras situaciones similares fueron provocadas por la inconsciencia del hombre. Varias de las especies, tanto animales como vegetales que eran traficadas ya nunca pudieron ser recuperadas, a pesar de que hubo experimentos de clonación, siempre presentaban un problema genético o de adaptación al medio.

Con el uso de nuevas tecnologías se buscó cambiar los climas de varias regiones que permitieran generar lluvia en lugares desérticos, humedad en lugares donde era requerido por las plantas y los animales; incluso se llegó a revertir algo de la deforestación de los bosques y selvas del mundo, pero la naturaleza es sabia, y al final de la historia, todo vuelve a su cause.

Mateo e Isabella trataron de responder la mayor cantidad de preguntas posibles entre los asistentes, sin embargo, no era suficiente. –Esta generación realmente es demasiado curiosa –comentaba Mateo–. Una de las dudas más recurrentes era cómo lograron salvarse tantas especies que para finales del siglo XX habían desaparecido y, además, cómo lograron regresar a su hábitat natural siendo que muchos de estos espacios ya habían sido devastados…

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