PARTE 4: CLAN DE ROVERS

PARTE 4: PROYECTOS PARA EL FUTURO, PROYECTOS PARA LA VIDA.

Isabella recordó cuando era pequeña que algo que amaba hacer era jugar videojuegos y que, aunque se supone que era una “actividad para niños”, ella lo hacía muy bien. Entre los recuerdos que tenía aún guardados, estaba una foto de ella con un control de consola, uno de los últimos que utilizaban palancas y botones. Nos contó que varias de las interfaces que estaban apareciendo no sólo tenían controles manuales, sino más bien sensoriales, es decir, que podías usar cualquier sentido para jugar. Esto se dio sobre todo para que cualquier persona sin importar su condición motriz o física pudiera disfrutar. Curiosamente, Jimmy, el chico de Sudáfrica y Rock Lee, de Corea del Sur, estaban en un proyecto que desarrolló una consola para gente con discapacidad auditiva y que podía ser utilizada por medio de comandos realizados con lengua de señas, y es así como fueron integrados al Proyecto Ave Fénix. Años después, realizarían una consola que podría ser utilizada por cualquier persona, sin importar su condición o discapacidad.

–Antes de partir a las jornadas de preparación del Proyecto Ave Fénix –recordó Mateo–, pudimos pasar unos días con nuestra familia. Varios solo se dedicaron a convivir, siguiendo las medidas de seguridad e higiene del momento, jugando, preparando los alimentos, haciendo video-llamadas o simplemente, viendo una película. Como decían en esa época “eran felices y no lo sabían”, aunque al parecer, sí lo sabían–. Incluso en una de sus últimas reuniones de clan, hicieron una fiesta en pijamas, claro, cada quien desde su casa. Cantaron y compartieron anécdotas hasta la madrugada, hubo un poco de llanto de melancolía, pero sabían que todo estaría bien.

Cuando partieron a los campos especiales del Proyecto Ave Fénix, una de las primeras habilidades que aprendieron a realizar fue a conservar alimentos, así como a producirlos, cuidando siempre que fuera de manera sostenible. Una vez más, este proyecto estaba liderado por una Rover, en esta ocasión, se trataba de una joven de Australia, Anna, que había estado ayudando a reconstruir su país después de los terribles incendios que iniciaron el 2019 y entre una de las acciones que llevaron a cabo, fue apoyar a la gente a producir su propio alimento, debido a la escasez que hubo. Todos los que estaban ahí tenían una gran habilidad, o varias, y, sobre todo, habían desarrollado proyectos que impactaron enormemente a su comunidad.

–Cuando conocí los proyectos de todos, por un momento me sentí mal porque mi propuesta no parecía tan interesante –relató Mateo–, pero después me di cuenta que era tan valiosa como todas las demás: reunir a la mayor cantidad de Rovers de todo el mundo en una sola red, la Gran Red Mundial Rover, que logró tener en su mejor momento, a más de 10,000,000 de Rovers de todo el mundo, realizando acciones para mejorar su entorno y cumplir el deseo del fundador: Dejar este mundo mejor de como lo encontramos–.

–¿Cómo logró eso, don Mateo? –preguntó una joven que no había comentado nada en todo este tiempo.

–Pues verás. Lo primero que hicimos fue contactar a todas las organizaciones mundiales, nada fácil para un chamaquito de 18 años…

Regresa a la página principal