PARTE 3: CLAN DE ROVERS

PARTE 3: CIUDADANOS DEL MUNDO Y JUGADORES VIRTUALES

–Rock Lee, un chico muy impetuoso de Corea, nos enseñó defensa personal como una manera de continuar no sólo activos y ejercitados, si no para estar preparados para el momento que fuera necesario cuidarse. Jimmy, el más joven de todos, un niño genio de Sudáfrica, nos mostró la técnica que utilizaban para hacer refugios en esa parte del mundo, la cual aprendió de los nativos de las tribus cercanas. Svetlana que se había integrado recientemente, nos contó que uno de los principales problemas en su ciudad natal, Moscú y básicamente en toda Rusia, era que la población mayor además de ser la más vulnerable, estaba aislada de sus seres queridos para su misma protección por lo cual implementaron un programa de convivencia en línea que consistía en brindarles capacitaciones para el uso de las redes, lecturas recreativas, juegos y actividades lúdicas en general. En fin, era literalmente “un mundo” de personas los que se habían integrado al Proyecto Ave Fénix –relató Mateo.

Por su parte, en México, gran parte de la problemática y que puso en riesgo a mucha de la población fue la falta de cuidados que muchos de los habitantes ignoraban o simplemente obviaban, sobre todo de las grandes ciudades. Los lugares públicos empezaron a cerrar, varios comercios decidieron acatar las disposiciones sanitarias y de seguridad por la contingencia, pero otras personas que tenían negocios pequeños, que no podían darse ese lujo, permanecieron abiertos. Era una situación muy complicada para esta gente: por un lado había que seguir las indicaciones de las autoridades, pero por el otro, no podían dejar de producir o recibir un ingreso para mantener a su familia.

Isabella y Mateo en esos días habían iniciado un proyecto para colectar víveres y enseres en general para apoyar a las personas más vulnerables, pero se encontraron con la dificultad de que la pandemia avanzó más rápido de lo que esperaban y tuvieron que buscar otros medios para ayudar no solo a la gente de la comunidad, sino a su propia familia. Gracias a la red de Rovers que habían ido tejiendo a lo largo de los años –muchos se conocían desde la manada–, lograron autocapacitarse y adquirir herramientas para afrontar los que venía. Por ese motivo, la gran mayoría aprendió de un rover que sabía de agricultura sostenible, a hacer su propio huerto, aún sin tener jardín o patio. Otra rover, que era experta en finanzas, les enseñó sobre cómo ahorrar lo más posible y dejar de lado los gastos innecesarios. Al final de la crisis, hubo una diferencia en la actitud de todos cuando de gastar se trataba.  Una de las actividades favoritas de muchos, incluida Isabella, eran los paseos virtuales utilizando las distintas aplicaciones y por supuesto, los videojuegos que implicaban no solo interactuar con más usuarios sino estar en constante competencia sin necesidad de salir de casa. Una empresa que se dedicaba a los E-Games, estaba reclutando a nuevos jugadores para prepararlos y hacerlos profesionales. Ella tenía muchas ganas de entrar, sin embargo, se dio cuenta que el de los videojuegos seguía siendo un mundo en el que a las mujeres no se les daba mucha oportunidad, aunque Isabella demostró en todas la pruebas ser de los mejores competidore

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